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jueves, 17 de junio de 2010

Dos diferentes temores


Por LAF Ignacio Ramírez Sánchez

La incertidumbre que se presenta en los mercados financieros tienen como origen dos diferentes temores: es evidente que lo que le preocupa al inversionista sobre la crisis Europea no es lo mismo que le inquieta sobre el desempeño económico de los Estados Unidos.


La crisis Europea ha desatado –en aquella región- una severa falta de confianza muy similar a lo ocurrido en en Wall Street en el 2008: no saben quien, que gobierno o empresa –sobre todo del sector financiero- tiene mas problemas, ni sus alcances en caso de caer en default de sus obligaciones; la desconfianza ha sido tal que ha comenzado entre las instituciones y los inversionistas un generalizado rechazo al euro, dejando de ser opción como moneda de refugio, y en consecuencia han dejado de financiar papeles de deuda de largo plazo emitidos en dicha moneda.


La rápida corrección del Euro es de todos conocida, al mismo tiempo y de manera un poco menos difundida, la deuda de varias de las emproblemadas naciones europeas han comenzado ha tener fuertes perdidas de valor: lo sufre Grecia -que esta al da de hoy pagando mucho mas que algún país en vías de desarrollo como el nuestro-, con rapidez se desplaza el costo de financiar al gobierno español y sus empresas, lo mismo ocurre con los pasivos de países como Portugal, Italia, Irlanda y hasta el mismo Inglaterra, poco a poco –pero en pocos meses- el riesgo país de estos se ha ido incrementando.


Por otro lado, en los Estados Unidos ya no es la falta de confianza en las instituciones lo que preocupa, sino la incertidumbre sobre el futuro del desempeño económico de su economía, poniendo en detenida observación por parte de los analistas cada indicador económico publicado prácticamente a diario.


Para nuestro vecino y socio comercial el mayor deseo es que realmente exista un autentico camino a la recuperación económica y su producto interno bruto regrese a la senda del fuerte crecimiento: tanto políticos como inversionistas anhelan que se abata el desempleo, que repunte el sector de la construcción de vivienda y espacios comerciales e industriales, que el consumidor reciba y utilice diferentes fuertes de financiamiento y amplíe su gasto… entre otros indicadores mas que desde el estallamiento de la crisis no han dado resultados realmente significativos.


La incertidumbre ha comenzado a encontrar algo de frustración a pesar de los grandes esfuerzos del gobierno americano por contrarrestar los efectos de la crisis financiera garantizándolo casi todo: en los últimos dos años el gobierno de dicho país incremento su deuda publica en tres trillones de dólares sin recibir –hasta ahora- un importante y alentador indicador de crecimiento económico de su producto interno bruto.


Estos tres trillones de dólares –en nuevos pasivos- son sin duda un referente del posible tamaño de la crisis que hubiera sufrido aquel país si el gobierno norteamericano no hubiera tomado las riendas de tan compleja situación y utilizado la chequera.


La desconfianza en Europa y la incertidumbre de la potencia mundial han mantenido en un alto stress a los mercados: el dólar se fortalece, los bonos del tesoro recuperan valor, al mismo tiempo lo hacen monedas de países que han conservado su prestigio dentro de esta revolución financiera: el Yen Japonés y el Franco suizo se apuntan –nuevamente- como refugios del inversionista conservador, y llamando este año otra vez la atención por sus rendimientos aparece el oro.


En el otro lado de esta historia, el euro cae, lo hace también la deuda de países europeos que hasta ahora se detectan con serios problemas fiscales y financieros, también la valuación de muchas acciones e índices de diferentes países del mundo que hasta esta (ya casi) mitad de año navegan con resultados desde magros hasta muy negativos.


Nuestro país no deja de ser un muy pequeño participante económico de este revuelto escenario global y necesitado de originalidad -ante este complejo momento- se encuentra enfrascado en una guerra que día con día aumenta el numero de victimas y dudas sobre la misma.


Por mas sanos números macro económicos que alguna institución federal nos presuma a ningún inversionista le gustan las guerras, los asesinatos masivos y las dudas sobre la gobernabilidad del país, que es hoy por hoy la principal inhibidor de la inversión en nuestro país.


Mucha desconfianza en Europa, incertidumbre en Norteamérica y México en guerra: razones para estar atentos y precavidos al desenvolvimiento de los mercados en el corto plazo, porque juntos estos temores pueden ocasionar fuertes correcciones al mercado.

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