
Por Miriam Paniagua
Hoy día la competencia laboral es feroz, mientras que la oferta de empleos disminuye cada vez más, la falta de conciencia por parte de empresas y trabajadores para aumentar el nivel de APTITUD se ve cada vez más afectado por diversos factores que irónicamente, algunas veces no dependen de ellos.
La necesidad de que la pequeña y mediana empresa se organice y se tecnifique, así como dar valor agregado a sus productos, parece que no halla eco sin caer en la delgada línea del pesimismo, sin duda alguna las pymes deben hallar su nicho de mercado, algunas pueden asociarse para competir y fortalecerse, pero seguramente no es una opción para la mayoría de estas empresas.
HORA DE ASUMIR RIESGOS
Si tenemos en cuenta que tanto en el mundo desarrollado como el subdesarrollado o en proceso de desarrollo, como lo queramos calificar, las empresas PYMES representan en promedio el 90% de las empresas del mundo ( y en su mayoría proveedoras de empleos como bien ya sabemos) nos daremos cuenta sin tener que analizar mucho, que estamos frente a un problema grave, porque a pesar del apoyo ahora sí real del gobierno, pocas participan en sus programas o no saben cómo hacerlo y peor aún, por ello no tienen las herramientas suficientes para asumir dichos riesgos.
Sin duda la globalización nos ha dado la posibilidad de poder ofrecer nuestros productos a clientes del mundo entero, ya que las distancias han desaparecido con las nuevas tecnologías, pero para que sea cierta esa posibilidad también debemos entender que ese proceso ahora con la crisis, hace necesario el compromiso social de las empresas y de los gobernantes, lo cual ya no es una estrategia aislada es un asunto de vida o muerte empresarial.
LA RUTA A SEGUIR: CAMBIO DE MENTALIDAD EN LAS PEQUEÑAS
No hablamos de los holdings que instalan sus fábricas en el país que más les conviene, aún en detrimento de la economía de sus propios países de origen, con el único fin de un mayor enriquecimiento, basado en la explotación de las personas; esto como estamos viendo a la larga deja malos resultados para todos.
Hablamos de adquirir una mentalidad nueva, que deben adoptar las empresas, grandes y pequeñas, por una parte definiendo alianzas que les permitan continuar presentes, y por otra, retomar los valores básicos que debe poseer una empresa, el compromiso con su personal en primer lugar y con la sociedad, que en definitiva es su Consumidor, su razón de ser.
EL TABÚ DE LOS GRANDES EMPRESARIOS
La poca participación de las mujeres en la creación y participación como cabezas de las grandes empresas no es de extrañarse, la falta de incentivos y la subestima de la mujer en su papel único de cabeza del nicho familiar han sido determinantes en la poca participación como empresarias, así como la poca proyección y falta de visión, cosa que afortunadamente está cambiando.
De tomarse en cuenta la administración del núcleo familiar y se desarrollaran actitudes y aptitudes aprovechables dentro del entorno empresarial, cada vez más mujeres darían ese gran triunfo quitándose los miedos y rompiendo las barreras impuestas décadas atrás; hay otro modo de hacer las cosas y las mujeres podemos y debemos estar presentes en las oportunidades que la crisis y su movimiento están por generar, oportunidad y responsabilidad social.
Positivamente y basando el supuesto de la sensibilización de las mujeres pensar que como mujeres empresarias tendremos una mayor sensibilidad sobre la importancia de la empresa con compromiso con nuestro entorno, desarrollado como el núcleo familiar donde cada uno juega un papel muy importante.
Este compromiso se inicia siendo exitosas con nosotras mismas, ya que de este modo proveeremos un mayor bienestar a las personas que trabajen con nosotras, pero allí no termina nuestra responsabilidad como “actoras” sociales, ya que debemos actuar para que este nuevo orden socioeconómico sustente una sociedad sana, donde la prosperidad sea factible y equitativa, el poder económico se democratice vía el fortalecimiento del tejido empresarial PYME, en otras palabras, comprender que somos capaces de crear valor si lo decidimos.Especialista en relaciones laborales y capacitación de personal".
Hoy día la competencia laboral es feroz, mientras que la oferta de empleos disminuye cada vez más, la falta de conciencia por parte de empresas y trabajadores para aumentar el nivel de APTITUD se ve cada vez más afectado por diversos factores que irónicamente, algunas veces no dependen de ellos.
La necesidad de que la pequeña y mediana empresa se organice y se tecnifique, así como dar valor agregado a sus productos, parece que no halla eco sin caer en la delgada línea del pesimismo, sin duda alguna las pymes deben hallar su nicho de mercado, algunas pueden asociarse para competir y fortalecerse, pero seguramente no es una opción para la mayoría de estas empresas.
HORA DE ASUMIR RIESGOS
Si tenemos en cuenta que tanto en el mundo desarrollado como el subdesarrollado o en proceso de desarrollo, como lo queramos calificar, las empresas PYMES representan en promedio el 90% de las empresas del mundo ( y en su mayoría proveedoras de empleos como bien ya sabemos) nos daremos cuenta sin tener que analizar mucho, que estamos frente a un problema grave, porque a pesar del apoyo ahora sí real del gobierno, pocas participan en sus programas o no saben cómo hacerlo y peor aún, por ello no tienen las herramientas suficientes para asumir dichos riesgos.
Sin duda la globalización nos ha dado la posibilidad de poder ofrecer nuestros productos a clientes del mundo entero, ya que las distancias han desaparecido con las nuevas tecnologías, pero para que sea cierta esa posibilidad también debemos entender que ese proceso ahora con la crisis, hace necesario el compromiso social de las empresas y de los gobernantes, lo cual ya no es una estrategia aislada es un asunto de vida o muerte empresarial.
LA RUTA A SEGUIR: CAMBIO DE MENTALIDAD EN LAS PEQUEÑAS
No hablamos de los holdings que instalan sus fábricas en el país que más les conviene, aún en detrimento de la economía de sus propios países de origen, con el único fin de un mayor enriquecimiento, basado en la explotación de las personas; esto como estamos viendo a la larga deja malos resultados para todos.
Hablamos de adquirir una mentalidad nueva, que deben adoptar las empresas, grandes y pequeñas, por una parte definiendo alianzas que les permitan continuar presentes, y por otra, retomar los valores básicos que debe poseer una empresa, el compromiso con su personal en primer lugar y con la sociedad, que en definitiva es su Consumidor, su razón de ser.
EL TABÚ DE LOS GRANDES EMPRESARIOS
La poca participación de las mujeres en la creación y participación como cabezas de las grandes empresas no es de extrañarse, la falta de incentivos y la subestima de la mujer en su papel único de cabeza del nicho familiar han sido determinantes en la poca participación como empresarias, así como la poca proyección y falta de visión, cosa que afortunadamente está cambiando.
De tomarse en cuenta la administración del núcleo familiar y se desarrollaran actitudes y aptitudes aprovechables dentro del entorno empresarial, cada vez más mujeres darían ese gran triunfo quitándose los miedos y rompiendo las barreras impuestas décadas atrás; hay otro modo de hacer las cosas y las mujeres podemos y debemos estar presentes en las oportunidades que la crisis y su movimiento están por generar, oportunidad y responsabilidad social.
Positivamente y basando el supuesto de la sensibilización de las mujeres pensar que como mujeres empresarias tendremos una mayor sensibilidad sobre la importancia de la empresa con compromiso con nuestro entorno, desarrollado como el núcleo familiar donde cada uno juega un papel muy importante.
Este compromiso se inicia siendo exitosas con nosotras mismas, ya que de este modo proveeremos un mayor bienestar a las personas que trabajen con nosotras, pero allí no termina nuestra responsabilidad como “actoras” sociales, ya que debemos actuar para que este nuevo orden socioeconómico sustente una sociedad sana, donde la prosperidad sea factible y equitativa, el poder económico se democratice vía el fortalecimiento del tejido empresarial PYME, en otras palabras, comprender que somos capaces de crear valor si lo decidimos.Especialista en relaciones laborales y capacitación de personal".
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